Inicio del problema
El caso que analizaremos se produjo a mediados del 2023 en una granja de 3300 cerdas reproductoras de fase 1, que trabajaba en bandas semanales. La granja tenía implantados altos estándares de bioseguridad, pero está situada en una de las zonas de mayor densidad porcina de España, en la comarca de las Cinco Villas en Aragón.


En el momento del brote, la granja era PRRS positiva estable, produciendo lechones PRRS negativos y había tenido el último brote 5 años antes. Los niveles productivos de la granja eran aceptables para la media de España, situándose en torno a 30 lechones destetados por cerda productiva y año.
Desde principios del 2023, todas las granjas próximas se iban infectando con la cepa Rosalía, cepa de PRRS de alta patogenicidad, y por dicho motivo se incrementaron rigurosamente las medidas de bioseguridad en cuanto a visitas, operarios de mantenimiento, camiones de carga, servicios de pienso, gestión del purín, etc.
A pesar de todo, a mediados de junio de 2023 las cerdas dejaron de comer en un parque de gestación y posteriormente en una maternidad. En pocos días, la clínica exacerbada y el laboratorio confirmaron nuestras sospechas al identificar la cepa Rosalía de PRRS.
El brote provocó en los dos primeros meses más de 600 abortos y más de 150 bajas de cerdas. Las pérdidas de lechones fueron catastróficas (figura 1).
El impacto de la cepa Rosalía en la granja durante el brote y el resto del año 2023 supuso una pérdida de 18.000 lechones en Sitio I, sin contar con la elevada mortalidad en las fases 2 y 3 de los lechones virémicos procedentes de este origen

Hubo semanas en las que no se cargaron lechones ya que la mortalidad fue muy elevada, y los pocos lechones supervivientes no reunían las condiciones adecuadas para su carga.
Viremia
Los dos meses de viremia fueron muy duros de llevar. Los empleados de la granja entramos en una dinámica pesimista y nuestro trabajo se hizo más duro y mucho más ingrato de lo habitual, aparte de perder o ver reducidas nuestras primas de productividad. Los ingresos de los propietarios de la granja cayeron en picado esos meses y tuvieron que recurrir a financiación bancaria y ayudas de la empresa integradora.
La alta mortalidad desbordó los sistemas de eliminación de cadáveres, en nuestro caso la hidrólisis, por lo que hubo que recurrir a comprar contenedores y trabajar con la empresa que se encarga de la retirada de cadáveres.

Recuperando la estructura de los lotes de cubrición
El brote provocó que durante varias semanas se redujeran drásticamente los partos y destetes con lo que se perdió la estructura productiva de las bandas semanales y se generó la desestabilización reproductiva en la granja. Se hizo necesario recuperar la estructura de las bandas semanales y para ello se siguieron una serie de acciones y tratamientos.
Acciones generales y tratamientos:
- Se aumentó el objetivo de cubriciones pasando del objetivo previo de 180 a 190 cerdas semanales.
- Se eliminaron las cerdas abortadas con mal historial, condición corporal y de mayor edad.
- Las demás cerdas abortadas se trataron con D-Cloprostenol, para reducir el riesgo de infecciones uterinas y facilitar que se limpiaran, tratamiento acompañado muchas veces por un antibiótico según valoración veterinaria.
- Las cerdas nunca se cubrieron los 10 días posteriores al aborto.
- Las cerdas con aspecto febril y que dejaban de comer se trataron de 3 a 5 días con un antiinflamatorio/antipirético.
Se procedió a categorizar las cerdas abortadas en 3 tipos con el objetivo de reincorporarlas a los lotes semanales. Una vez categorizadas, la siguiente acción fue recurrir al uso de tratamientos hormonales en las cerdas abortadas y en las que habían tenido partos problemáticos para volver a sincronizar los lotes.
Abortadas en primer tercio de gestación: Cerdas hasta los 40 días de gestación
En este tipo de aborto se fueron cubriendo las cerdas mientras iban saliendo en celo si las cerdas estaban bien y no manchaban (presencia de descarga). Una vez a la semana se remarcaban las cerdas abortadas con spray azul ya que al estar sueltas en grupo se perdían las marcas que facilitaban su identificación.
En los primeros lotes el objetivo de las cubriciones se intentó conseguir con las nulíparas de cubrición control + cerdas repetidas + Abortadas primer tercio.
Abortadas en segundo tercio: de 40 a 70 días de gestación
Se generó un parque libre con las cerdas que abortaban en el segundo tercio. Este parque se manejaba como un parque dinámico:
- se metían las cerdas que abortaban.
- se sacaban las cerdas conforme salían a celo.
En este parque de cerdas abortadas, se subió la ración de pienso para que facilitar la recuperación de la condición corporal y reducir las peleas. También se utilizó Altrenogest en las cerdas que lo necesitaran, dependiendo de cómo iban las cubriciones.

Al mismo tiempo, se aprovecharon los huecos de las cerdas muertas en maternidad para introducir cerdas abortadas y poder darles Altrenogest hasta que llegara el momento de destetar el lote.
Los lotes donde se habían sacado cerdas abortadas en el 2º tercio se completaron con las cerdas jóvenes de la cuarentena.
Abortadas en el tercer tercio de gestación: más de 70 días.
Estas cerdas se dejaron en su lote correspondiente en la gestación confirmada y se esperó a que este lote llegara a maternidad para poder darles Altrenogest y destetarlas con su banda correspondiente.
Estabilización
La estabilización tras un brote de PRRS con el objetivo de sacar lechones negativos depende en gran medida del manejo que se realice de la reposición.
La opción con mayores posibilidades de éxito implica cortar la reposición durante 8 meses. Esta es una decisión muy difícil de tomar, y que en nuestro caso no se implementó. Cortar la reposición durante 8 meses suponía en una granja como la nuestra de un censo de 3300 reproductoras y con un 48 % de reposición anual, 1056 cerdas menos, lo que supone reducir el censo a 2244 cerdas.
La drástica decisión de cortar la reposición durante el periodo de 8 meses y que no suele ser aplicada en muchas granjas, debería ser más utilizada considerado el impacto productivo de los brotes de PRRS de manera integral en todas las fases de la pirámide productiva, pero para ello se debe compensar económicamente a la Fase 1.
Retrasar la estabilidad sanitaria y aumentar el periodo durante el que la granja produce lechones PRRS positivos, genera graves pérdidas debidas a la desestabilización de los posts- destetes en los que se generan mortalidades altísimas.
Entonces, ¿qué manejo le dimos a la reposición?
La granja disponía de una cuarentena interna en un edificio independiente pero anexo a la granja donde se recibían periódicamente cerditas PRRS negativas de dos edades: 5 y 6 meses.
En el momento de la entrada de la cepa Rosalía de PRRS, quedaban en la cuarentena interna unas 160 cerditas de reposición, que al confirmarse el brote se llevaron a la nave de cubrición-control donde se infectaron con el resto de la granja (semana 26 -2023).
Con la cuarentena vacía y en pleno brote, se decide hacer una última entrada, en la semana 28, de 320 cerditas algo más jóvenes de lo habitual, buscando que se infectaran junto con el resto de la granja, antes de intentar la estabilización.
El objetivo que se buscaba era:
- Tener tiempo suficiente para estabilizar el proceso vírico en la granja,
- Infectar y vacunar a la reposición en la cuarentena para asegurarnos que cuando entraran a la granja, ya hubieran pasado la enfermedad y no provocaran otra recirculación.
- Para monitorizar este proceso se realizaron análisis de fluidos orales en la cuarentena con el objetivo de:
- Verificar el estatus PRRS negativo a la entrada.
- Verificar la infección realizada mediante lenguas de nacidos muertos mediante PCR de fluidos orales.
- Verificar que la reposición no excretaba virus mediante PCR de fluidos orales.
Una vez el PCR es negativo en la cuarentena, las primerizas entraron en un área específica de la nave de cubrición control.
Tras la entrada de reposición de la S.28 en la cuarentena interna y con el objetivo de aumentar el periodo en el que no se produjera ninguna entrada de reposición en la granja, se inició un proyecto de cubrición de primerizas en una cuarentena exterior con el propósito de introducir directamente a partos estas primerizas cubiertas con estatus negativo a PRRS.
Post viremia
Tras dos meses de viremia, comenzamos con los chequeos periódicos en maternidad mediante recogida semanal de las lenguas de los lechones nacidos muertos, separadas por salas, y especificando si eran de cerdas primíparas o multíparas.
Sólo tras obtener, durante 4 semanas consecutivas, resultados negativos en todas las muestras de lenguas, se empezó a implementar un McRebel estricto en maternidad y se incrementaron las medidas de bioseguridad internas entre naves con cambios de ropa y calzado del personal.
Posteriormente se inició el chequeo de los lechones en el momento del destete mediante el análisis de suero. Si durante 5 semanas estas muestras eran negativas se consideraba que la granja era positiva estable. En ese momento, finales de noviembre 2023, decidimos volver a introducir cerdas de reposición en la cuarentena interna.
También se introdujeron las primerizas negativas que se habían cubierto en una cuarentena externa.
El objetivo al iniciar este programa de cubriciones de la reposición en una instalación externa era haber conseguido la estabilización del Sitio I cuando se recepcionaran. Este objetivo no se consiguió y la entrada de primerizas negativas a PRRS cubiertas en el exterior provocó otra recirculación de virus en la granja.
Desafortunadamente, en enero de 2024 volvimos a tener recirculación del virus y abortos en gestación confirmada.
Más de un año después del inicio del brote, en febrero del 2025, la granja no ha conseguido llegar a los niveles productivos anteriores a la infección y periódicamente siguen apareciendo lechones positivos a PRRS al destete y no se han cortado radicalmente los abortos y los problemas asociados.
Ante la imposibilidad de estabilizar la granja, se ha decidido ampliar la cuarentena interna de la granja para poder adaptar a las cerdas y reducir las entradas.
Se han revisado los planes de bioseguridad ampliando algunas medidas nuevas. Se ha descartado el aire filtrado dadas las características de la granja y su ubicación. Por último, estamos en proceso de pasar a bandas de 5 semanas para intentar estabilizar antes la granja ante este y posibles nuevos brotes de PRRS tan probables en una zona de alta densidad porcina como en la que está ubicada la granja.